¿Es rentable hoy comprar un vehículo eléctrico?

electricoEs evidente que en un futuro no muy lejano todo el mundo acabará teniendo un vehículo eléctrico, pero actualmente los avances no son tan provechosos como se podría desear. ¿Es ahora más rentable comprar un vehículo convencional o uno eléctrico? Veamos algunas especificaciones comparando ambos.

La forma de conducir está cambiando, y con ello, la tipología de vehículos cada vez es más variada en el mercado. El hecho de que el petróleo sea una fuente de energía no renovable, y también su rápida explotación, han encendido la luz de alarma en muchas empresas, que desde hace años aceptaron el desafío de elaborar vehículos que no funcionaran mediante gasolina o diésel. Conozcamos las diferencias.

Independientemente de nuestra situación actual, los coches eléctricos acabarán siendo el futuro de las carreteras gracias en gran parte al alto rendimiento sostenible que mantienen con el medio ambiente, ya que no emiten ningún tipo de gas contaminante ni tampoco generan desechos como aceites, o incluso filtros o repuestos que puedan contaminar el medio. Se calcula que un coche con batería genera aproximadamente una emisión de 0.234g/km.

Este beneficio debe dar las gracias a las baterías instaladas en los automóviles, que permiten una conversión de energía mucho más rápida que en un coche convencional (3.6 megajulios). A la vez, el hecho de contar con un coche eléctrico nos ahorra cualquier necesidad de cambios, como filtros de aceite, bujías o precalentadores.

De todos modos, sí es verdad que la autonomía acaba siendo bastante limitada, ya que el tiempo de carga total de la batería podríamos calcularla en horas -entre 5 y 8 horas-. Así, los viajes largos también serían un gran inconveniente, a lo que habría que añadir el contra de que actualmente no existen tantos puntos de avituallamiento para poder cargar nuestro coche.

Una de las soluciones que se quiso aplicar a este problema fue la instalación de más baterías en el automóvil, ya que el consumo de ésta se produce más rápido si, por ejemplo, conectamos el equipo de música del coche o el aire acondicionado. Aún así, el aumento  del peso del vehículo es una desventaja que surge al añadir más baterías, aunque es un factor que se está estudiando.

Pero no vamos a inclinar la balanza del lado de los contras que puedan ofrecer los coches con batería, ya que hay más aspectos positivos a resaltar, como por ejemplo:

  • Opción de utilizar un motor eléctrico puro o uno híbrido (combina combustión y electricidad)
  • En ocasiones, el precio del seguro es más barato que en un vehículo convencional
  • Actualmente ya se están vendiendo baterías que puedan alcanzar el millón de kilómetros
  • Comparándolo con el gasoil/diésel, el precio de carga en un punto privado giraría en torno a los 0.22 euros/kW
  • Mayor eficiencia energética al provenir la energía del motor (un 92% más efectiva por el 25% de un vehículo convencional)

Si los coches con batería son el futuro, los coches convencionales son nuestro presente. Es verdad que su porvenir sigue en el aire por la rápida explotación del petróleo y que quizás tengan las horas contadas, pero actualmente son los que mandan en el mercado y los que siguen atrayendo a los consumidores.

SobreJosé Díaz

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